materiaverbalis
31 de enero de 2008
 
BELLEZA INMÓVIL



Cuando leí el argumento de esta pela y vi algunas imágenes, supe que era una de las mías. De mis obsesiones. Cashback (traducida como La cajera, horrible!!) es un film inglés que explora la monotonía del tiempo muerto y las viejas obsesiones siempre presentes en la adultez. Como si efectivamente todo se explicara desde las manías de la infancia. El film tiene una fuerza desmedida en su puesta en escena: los helados pasillos de los supermercados en movimiento y congelados por un poder exterior (algo así como el video de Fake plastic trees de Radiohead, dirigido por Jake Scott). La frase inicial de la película está fenomenal: Se necesitan 230 kg. para aplastar un craneo humano, pero la emoción humana es algo mucho más delicado.

Según Butaca la cosa va así: Ben Willis (Sean Biggerstaff), estudiante de Bellas Artes, sufre de insomnio como consecuencia del abandono de su novia, Suzy (Michelle Ryan). Para hacer más llevadera la vigilia, empieza a trabajar en el turno noche del supermercado del barrio. Aquí conoce a gente de lo más variopinta que ha desarrollado su propia manera de hacer frente al aburrimiento en un turno de ocho horas. Ben se imagina a sí mismo parando el tiempo; de esta manera, es capaz de apreciar la belleza de un mundo congelado.

Ese poder de detener el tiempo me hizo recordar a un largo párrafo de El guardián entre el centeno, digamos un poder melancólico, por sus implicancias. La disección de un recuerdo o una porción de la vida, al fin y al cabo es como la muerte y alguien con el poder de detener la vida en ese espacio congelado es algo así como un fantasma. Hay varias escenas formidables en las que Ben recuerda su obsesión por el desnudo femenino. Cuando paraliza el tiempo en el supermercado, desnuda a las clientes y las dibuja. Pechos, traseros, rostros, pubis, etc., todo le sirve de material (qué es un dibujo o una fotografía sino una naturaleza muerta). En una reflexión poderosa, Ben piensa: En este mundo detenido puedo caminar libre e inadvertido. Nadie notaría siquiera que el tiempo se detuvo. Y cuando retomara su ritmo habitual, la unión sería invisible excepto por un leve estremecimiento, una sensación similar a la de alguien caminando sobre tu tumba.

Otra cosa que me resultó enorme fue la elección del modo de contar la historia. Ben en off nos narra absolutamente todo, con ese acento inglés marcado, a veces con ironía, pero sobre todo con una excelente dosis de pericia para saber cuándo detenerse y reflexionar sobre lo que ocurre en su vida. Para presentar un flashback y moverse de un lugar a otro como una respuesta que carga de sentimiento a las locaciones (en una entrevista Sean Ellis decía que lo que él quería era dotar de sentimientos a su película. Yo quisiera lo mismo para mis ficciones). Su poder es en realidad el poder de la mente de abstraerse del mundo para reflexionar, para hacer de todo lo que le ocurre una pausa. De allí que sea hasta poético ese choque entre uno y otro: reflexión vs. imagen congelada o relentizada. Por ejemplo, Ben recuerda a una estudiante sueca a la cual sus padres le alquilaban una habitación, ella siempre pasaba después de bañarse por su habitación, desnuda, y él la veía subir por las escaleras. Esa fue la primera vez a los 7 años que conoció la belleza. Y entonces su afición/obsesión por el desnudo es una larga persecución de una escena de su infancia (que además ocurrió en la infancia del director Sean Ellis).

Hay que tener en cuenta que Sean Ellis es también fotógrafo, de allí su comprensión del universo congelado. Por eso Cashback (2006) es tan arriesgada y da siempre en el bolo cuando centra el poder de la película en imágenes poderosas y sus colores. Los secundarios que también deben de soportar un trabajo monótono en el súper están geniales: la cajera que tiene como regla # 1 nunca mirar los relojes, los dos reponedores que hacen carreras por los pasillos o se hacen bromas, el jefe obsesivo con el éxito, el mejor amigo de la infancia de Ben que a los 8 años le enseñó su primera Hustler con mujeres desnudas. Esa escena también está muy buena: las revistas son de su padre, cuando la madre del amigo de Ben sale, ambos empiezan a mirar la Hustler, de pronto llega la mamá y ambos bajan corriendo. La madre los encuentra parados en la cocina, derechos y asustados. Les dice que se olvidó de algo y después comprueba que están erectos. Ben en off dice que desde ahí ella pensó que eran gays.

Una película completa que tiene de todo. Aquí la 1ra parte del corto con subtítulos en español que se exhibió en Cannes y que ahora forma parte de la película total.

 
25 de enero de 2008
 
ACTITUD

Bitter Sweet Symphony es el mejor video que yo haya visto en toda mi vida. Harto conocido, pero no le quita a nadie nada volverlo a chekar una vez más. Si alguna vez alguien se anima a filmar algo así, un servidor se podría proponer para darse de hombrazos con la gente. Y si se quiere golpear... bueno... con más ganas aún. The Verve. Grupazo. Y lo he seguido a Richard Ashcroft en su última aventura solista The keys of the world. De allí esta canción, simplemente genial. Break The Night With Colour.

 
24 de enero de 2008
 
EL TIEMPO HA PASADO

Otro parlamento que ayer volví a escuchar por sexta vez, creo, quizá más. Cierre de Malena de Tornatore. Malena finalmente es aceptada por el pueblo de Costalcutó, claro, pero ya no tiene la belleza fresca que la hacía diferente a todos. Ahora es homogénea, normal. Una señora más y entonces el chico que la ha soñado tantas veces y es desde quien vemos la película, dice con ironía desde un presente adulto (solo he podido encontrar en inglés una extraordinaria voz en off en el italiano original, prometo encontrarlo).

I pedaled as fast as I could... as if I were escaping from longing, from innocence, from her. Time has passed, and I have loved many women. And as they've held me close... and asked if I will remember them I've said, "Yes, I will remember you". But the only one I've never forgotten is the one who never asked: Malena.


Yo pedaleaba lo más rápido que podía, como si escapara de la inocencia, de ella. El tiempo ha pasado, y yo he amado a algunas mujeres. Y ellas me pedían que no las olvidara, y yo les decía: “Sí, te recordaré”. Pero solo a una nunca he olvidado: Malena.

 
23 de enero de 2008
 
TODOS TENEMOS UN PRECIO



Escena contundente en Se arrienda. Gastón Fernández es un sonidista cinéfilo que ha regresado a Chile después de llevar una beca en EEUU. y trabajar por allá. A su regreso se reencuentra con sus ex amigos que están instalados en el tráfago neoliberal y exitoso del Chile actual. Gastón no puede comprender cuánto han cambiado todos, menos él (un poco necio po el pobre Gastón), pero sobre todo se violenta con Julián Cristóbal, su ex mejor amigo (a quien de paso lo abruma el éxito pecuniario y mediático a diferencia de Gastón y su dependencia hacia su padre), con quien realizó su primer corto Las hormigas asesinas. Esta escena me pareció intensa y me puso los pelos de punta. Julián quiere convencer a Gastón de que se deje de tonterías y trabaje con él. “Te quiero ayudar”, le dice. Entonces ocurre lo siguiente en una disco donde el único que no encaja en ese mundo dorado de la moda y el éxito es Gastón:

–Tengo sueño compadre –dice Gastón.
–No, aún no termino contigo… Tienes talento huevón… te cagai de susto huevón, todos lo notamos. Yo lo noto. Tienes que cambiar huevón.
–Sabes qué huevón. Quieres que sea como vos… como en el modelo neoliberal universal. Prefiero ser coherente que ser… no sé huevón… como vos… o alguno de tus nuevos amigos… no entiendo huevón, ¿qué pasó? Cachai, JJCC, Julián Cristóbal Juventudes Comunistas, puta huevón y ¿ahora? No te reconozco huevón, qué pasó.
–Ok. Cambié. A lo mejor no soy el mismo, pero al menos me caigo bien. A veces hasta me gusto. Vos crees que me tomo todo esto en serio. No me lo tomo en serio. En cambio vos, por eso andai arrendando departamentos. Deja de arrendar huevadas y compón como Dany Elfman. Así le decíamos Dany Elfman.
–Puta prefiero ser eso que un vendido conchetumare.
–Ándate a la chucha. Qué edad tenís. Todos tenemos un precio, lo que pasa es que a ti nunca te han ofrecido nada.
 
22 de enero de 2008
 
TRÓPICO DE BROADWAY



Quizá para ser más claro si pienso en lo episódico, debería hablar de lo fragmentario, en una narración cambiante y caprichosa, caótica. En la que lo único que aglutine las partes sea el YO, un narrador lo suficientemente enraizado que estructure en el caos una narración y que confunda su yo ficcional con la persona de carne y hueso. Pienso en esto después de releer Trópico de Capricornio. Solo Henry Miller puede hacer eso. Y lo hace porque es americano, es gringo. Y solo una individualidad de ese tipo puede fructificar en la tierra de Walt Whitman (otro narcisista democrático) y zurrarse en el orden. Alguien que pueda despotricar contra todo para acabar siempre en el YO. Resulta lógico y en ese orden caótico puede ser hasta coherente. Por eso resulta muy actual que refiriéndose a los serial killers (en marzo estrenan Dexter en AXN, atención), Henry diga: Siempre ocurre lo mismo con las personas pacíficas. Un día les da la locura homicida. En América ocurre constantemente. Lo que necesitan es un desahogo para su energía, para su sed de sangre. América es pacífica y caníbal. Por fuera parece un hermoso panal de miel; por dentro es un matadero, en que cada hombre acaba con su vecino y le chupa el tuétano de los huesos…; en realidad es una casa de putas dirigida por mujeres, en que los nativos del país hacen de chulos y los malditos extranjeros venden su carne.

Miller es tan individualista (como intuyo solo podría ser un estadounidense) que cree ser una persona non grata en su lógica y caos propio: Si optas por incorporarte al rebaño, eres inmune. Para que te acepten y te aprecien, tienes que anularte, volverte indistinguible del rebaño. Puedes soñar, si sueñas lo mismo que él. Pero si sueñas algo diferente, no estás en América, no eres un americano de América, sino un hotentote de África, o un calmuco, o un chimpancé. Henry Miller denuncia la naciente industria del consumo que parece lanzar sus tentáculos sobre los individuos, donde todo es escaparate y mall. Miller imagino (mismo Magneto) está de brazos cruzados sobre la avenida Broadway en NY y reclama el mundo idealizado y feliz de su barrio de la infancia (en esto me hizo recordar al Philip Roth de Pastoral Americana y La conjura contra América, aunque tipos como Miller serían los que deseaban matar a los judíos): La vida pasa a la deriva por el escaparate… también soy yo parte de la vida, como la langosta, el anillo de 14 quilates (…) Los almacenes Bloomingdale, por ejemplo, son símbolos de enfermedad y vacío.

Sobre la renovación y destrucción de la vida comunitaria, sentencia Miller como suele hacer, como un reverendo fanático del sexo y el YO: En América, aunque hay vestigios, se borran, desaparecen de la conciencia, quedan pisoteados, arrasados, anulados por lo nuevo, lo nuevo es, de un día para otro, una polilla que devora la trama de la vida, dejando al final solo un gran agujero… En América la destrucción es completamente aniquiladora. No hay renacimiento, solo un crecimiento canceroso, capa tras capa de tejido nuevo y ponzoñoso, cada una de ellas más fea que la anterior.

Y como dato conocido pero añadido, Miller es un mañosón, así que para toda esa gente mañosona jajajaja cheken la pela que Kauffman hizo con Uma Thurman en el papel de femme fatale en Henry y June. Curiosidad: ¿cómo un pelado podía alzarse tantas flacas? Lección: el sex appeal no es cuestión de pelos. Una escena en italiano sobre cómo escribir: Miller vs. Nin.

 
18 de enero de 2008
 
MUTE WITNESS

Maravillosa canción en concierto del gran Mozz.

 
10 de enero de 2008
 
AGAINST NARRATIVITY*



Desde que leí el post de Fuguet sobre un ensayo del filósofo Galen Strawson, la idea de una separación entre narrativos y episódicos, me parecía una diferenciación muy violenta. Hasta ahora y después de leer el artículo completo, no puedo decidir de qué lado estoy yo. La cosa se complica si tomamos en cuenta que además de ver mi vida de una manera quizá narrativa o quizá episódica, por otro lado yo escribo historias que a su vez podrían ser tamizadas según estas dos categorías. Doblemente problemático.

No sé qué tan clara sea la diferencia, según Fuguet: “hay gente que ve la vida como si fuera una historia (los "narrativos") y gente que siente que las historias no tienen importancia alguna, que lo importante es lo que uno es y lo que uno es no es más que su presente. Esta gente sería "episódica"”. Pero al leer completo el artículo de Strawson, me encuentro que la cosa no es tan simple. Lo cual me parece mejor. Sin embargo, antes de evidenciar la diferencia que aparentemente traza Strawson y sigue Fuguet, hay una problemática bastante más importante que subyace y es la base de toda la discusión. ¿De qué otra manera podemos pensar nuestra vida, sino es como una historia? Una historia que nos contamos, que evaluamos, que tergiversamos para sobrevivir, para perdonar, para gozarla relatándola, para autoflagelarnos. Una historia que se escribe día a día y que como la vida tiene un final que no conocemos, aunque quizá con el pasar de los años intuimos. Por eso, es obvio decir: todos somos una historia abierta y cuando alguien se interesa en ti es porque cuando tú te presentas, presentas una historia propia. Muchas veces la gente es muy artista y entonces presenta una historia enrevesada de su propia vida. O quizá la adorna porque tal como está, resulta poco atractiva (recordar Big Fish). Pero fuera de las historias, de qué otra manera podríamos comunicar quiénes somos ahora, hasta este presente. Ese es el verdadero énfasis. La diferencia sin lugar a dudas es pertinente. En estos tiempos de éxitos y competencia, la gente suele despreciar el pasado y todo es presente e instante y si ese instante es glorioso entonces se trata de borrar lo anterior porque es incómodo y en esa historia exitosa, lo que no brille de esa forma será arrancado de ese libro autobiográfico. Esa sería una definición contemporánea de episódico. Esa imagen me gusta, arrancar un capítulo entero, descompaginar. Dejar el libro hueco para que cuando alguien lo lea, se extravíe y la historia se vuelva un misterio. Esto también a un nivel estructural.

Strawson denuncia que la mayoría tiene la visión preponderante de que la vida es narrativa, todos creen en una concatenación de hechos, íntimamente ligados hasta el presente. Lo cual a su vez es lógico. Toda causa tiene un efecto. Es racional pensar de esta forma. Sin esta visión no habría psicoanálisis. Y un producto básicamente moderno de esta visión son las novelas, porque básicamente son una concatenación de eventos (a veces ordenados, a veces desordenados, a veces el pasado es invisible pero está tácitamente presente). Pienso en las del siglo diecinueve, que son las ficciones que empecé a devorar antes de mi mayoría de edad. Pienso en los títulos tipo Clarissa, Pamela, David Copperfield, Tom Jones (precisamente en el nombre del protagonista se pretende englobar una vida y si se trata de una novela inglesa del periodo, las implicancias del pasado ya no solo se restringen a la vida del protagonista, sino que se saltan hasta la de los progenitores –recordar la parodia que es Tristam Shandy). Qué eran estas ficciones sino novelas de aprendizaje, ¿qué se aprendía en ellas? La vida. No por nada Strawson cita en algún momento el término Bildung. Visto de esta manera, creo que sí soy un narrativo.

El pasado lo explica todo según mi visión de las cosas. Y creo no admitir discusión en cuanto esto. Por eso un niño es puro, porque no tiene pasado. ¿Los amnésicos? Aquellos que aparecen como ángeles y luego son atacados por los demonios de la realidad, los recuerdos. ¿Quiénes son? (ver Majestic). En la construcción de ficciones: sin pasado no hay nada. Esa sería mi aseveración. No hay materia ni fondo sobre el cual escribir. Quizá por eso no me gusten tanto esos cuentos o relatos minimalistas en los que lo anterior, el pasado, es eludido por una economía de recursos que disecciona la vida misma en una, digamos, fotografía. En ese sentido estos cuentistas son episódicos, aunque claro no seamos ingenuos estos escritores tratan de esconder el bagaje del pasado en un contundente chispazo, un fogonazo.

Un concepto muy bueno, muy de escritores me encantó en el floro de Strawson. La cosa iba más o menos así: los episódicos no son tan ignorantes ni despreciadores del pasado, sino que con ellos ocurre una suerte de “olvido” involuntario, una suerte de esclavo escritural en la memoria copia los eventos del presente sobre la escritura anterior (el pasado), pero en lugar de haberla olvidado la almacena “olvidada” en un lugar velado. Pero allí está ejerciendo su oscura influencia. Eso es Freud, pensé. Eso es palimpsesto (Borges), eso es en suma la tácita presencia y poder del pasado. El mismo Strawson puntuaba su idea recordando a los músicos que entre sesión y sesión “olvidaban” un acorde, una melodía, que luego de un tiempo emergía poderosa en una sesión futura y cerraba una canción completa. Ese era un olvido involuntario, pero servía para la construcción de un presente diferente, que estaba oscuramente concatenado a un pasado velado.

Entre otras cosas entiendo que según Strawson para algunas personas es más fácil entender y ordenar su vida como una totalidad mediante la narrativa, pero que para otras es profundamente doloroso. Que para algunas ese control racional es a su vez pernicioso. Para otras ordenar su vida de esa manera es antinatural y una ruina. Leer este artículo ha sido un largo tour por diferentes temas polémicos acerca de cómo uno concibe su propia existencia. En todo caso es el tema de siempre, la eterna pregunta de quiénes somos y cómo nos entendemos a nosotros mismos: eso es identidad. Y es un tema tan antiguo como el amor o como la muerte.

*Bajar artículo.
 
9 de enero de 2008
 
TU CORAZÓN ES UNA HABITACIÓN VACÍA

Hoy me he dicho: your heart is an empty room.


 
8 de enero de 2008
 
FAT CHILDREN

Este video va dedicado a todos esos fat childs que polulan por ahí del maestro Jarvis Cocker, título este incluido en su disco solista... Jarvis Y a bailar!!!!

 
7 de enero de 2008
 
TODO LO QUE MERECE EXISTIR Y SER AMADO



Después de la resaca de Año Nuevo estuve viendo un par de películas que a mi entender apuestan por el claro propósito de las buenas intenciones y la moralidad. Diamante de sangre de Edward Zwick es casi obvia en esto y, por el otro lado, El niño de Luc y Jean-Pierre Dardenne trata de ser bastante más solapa y convoca otras intenciones. ¿Cuál es el valor de este tipo de obras que apelan a la conciencia contra las atrocidades en la extracción de diamantes en el África o las responsabilidades de padres inmaduros en la crianza de sus hijos? ¿Purismo vs. Denuncia social? ¿Arte vs. ética?

¿Qué ocurre, por ejemplo, en los libros cuando se apuesta por la ética? ¿Cuántos de estos libros son piedra angular en el corpus de novelas u obras en el canon mundial? Estas preguntas, además, me las estoy haciendo después de leer Beloved de Toni Morrison, novela con la que esta escritora afroamericana ganó el Pulitzer 1988. Y además como se recuerda la morocha ganó el Nobel de Literatura 1993.

La trama de Beloved (1987) se desarrolla básicamente en una casa: la 124 que alberga a Sethe y su hija Denver, años después del término de la Guerra Civil. Un fantasma asola a las dos únicas habitantes y una afrenta las aísla de los demás negros del pueblo, las segrega a sus miedos y a la locura. Esto es más o menos lo que ocurre. Hay varios paralelismos que aquí convendría resaltar. Casi todos los personajes son errantes, negros que huyen de la esclavitud y están siempre asediados por sus captores. Huyen del abuso y de esa condición que Morrison se encarga muy bien de evidenciar, sobre todo, y me parece esto es lo más importante, por el mundo interior de los esclavos, por esa siempre esquiva condición de seres humanos dignos. Pero sobre todo huyen, y he aquí que esto se opone a la situación que comparten madre e hija en el 124. Han conquistado un lugar para permanecer, para dejar de huir. Pero aún así esta estancia es una purga: un purgatorio. Sethe tenía 4 hijos. Dos de ellos huyeron de la casa por los ataques del fantasma. ¿Quién es este fantasma? Es la hija que Sethe asesinó con sus propias manos porque no quería que compartiera el destino de esclavitud al que todos estaban sometidos. Lo contradictorio es que para ella ese acto es uno de suprema libertad. Decidir la vida de su hija. Aunque esto en el fondo me parece que es una buena imagen, el fantasma es en realidad el fantasma de la esclavitud y la humillación en el nuevo estado de cosas que es el nuevo estado norteamericano posterior a la Guerra Civil. En un nivel más floro es también el fantasma del racismo que asola Norteamérica.

Precisamente en las creencias mágicas de estos personajes, la niña asesinada, el fanstama, se encarna en una niña rediviva que solo ven todos los que conocen la desgracia. La niña progresivamente va llevando a la destrucción y la locura a Sethe. La hace involucionar y finalmente la destruye.

Creo haber encontrado el quiebre en las preguntas expuestas en mi primer párrafo leyendo Beloved. Por qué esta novela no se queda en el simple alegato ético de una frase que podría describir: por qué debemos recordar la esclavitud. Morrison parece tener una prosa poética que conoce bien el terreno que describe, no sólo el terreno interior de estos esclavos, sino también el terreno propio de Ohio, antes de que fuera un estado. Hay una prosa personal y llena de imágenes y colores que la traducción solo deja adivinar en su coherencia sintáctica y musical original. La novela en inglés debe ser harina de otro costal. Y justamente ése es el punto de quiebre. El lenguaje. Esa es la diferencia. Como siempre me quedo con alguna frase de alguna novela o ficción, casi siempre aleccionadora, lo mismo me pasó con Beloved: “Todo lo que ocurre al otro lado de la puerta de mi casa no es para mí. El mundo entero está en esta habitación. Aquí está todo lo que existe y todo lo que merece existir”. ¡Todo lo que merece existir!

Dato adicional: Jonathan Demme rodó una pela homónima en 1988 con Oprah Winfrey y Danny Glover en el reparto, prometo encontrar el trailer.
 
Y MIENTRAS TANTO... EL PULSO SIN DESCANSO, EL PULSO SIN DESCANSO...

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Nombre: Franco
Ubicación: Lima, Lima, Peru

FRANCO. Del germ. Frank: libre, exento. Sencillo, sincero, ingenuo y leal en su trato. Liberal, dadivoso, bizarro y elegante. Desembarazado. Libre, exento y privilegiado. Patente, claro, sin lugar a dudas. CAVAGNARO: es un apellido italiano originario de Parma pero extendido en Liguria, donde existe un río con ese nombre. Existen datos desde el siglo XIV. Pasaron a América desde el siglo XVI y en mayor cantidad desde el siglo XIX a Estados Unidos, Argentina y Perú. Hay estudios sobre la rama peruana que inició un Angelo Cavagnaro, de San Andrea de Verzi, que llegó en 1852 con toda su familia.

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