materiaverbalis
27 de julio de 2010
 
LA VIEJA CIVILIZACIÓN

Hoy, el mundo tiene muchas culturas pero una sola civilización, la civilización urbana planetaria que, en mayor o menor grado, se expande por todos los países. Esta civilización urbana ha hecho crisis porque es incapaz de resolver dos problemas fundamentales para su viabilidad. Primero, no puede sustituir su energía fósil contaminante que está recalentando peligrosamente el planeta; y segundo, tampoco puede cambiar sus patrones de consumo que lo depredan y lo convierten en un basurero.

Gran parte de los economistas no comprenden que la actual crisis que aflige al mundo, no es sólo una grandiosa crisis económica, sino una crisis de civilización, la de un estilo de vida urbano, consumista ecológicamente insostenible que vomita CO2 y que ha sido financiado por un riesgoso capitalismo de casino con crédito irresponsable y enormes deudas privadas y públicas.

Oswaldo de Rivero
 
22 de julio de 2010
 
DOS KOANS

1

- Maestro, ya no tengo nada en mi mente, ¿qué debo hacer?
- Tíralo fuera.
- Pero si ya no tengo nada en la mente.
- Tíralo fuera.

2

El discípulo Doko se presentó ante un maestro Zen, y le dijo:


-Estoy buscando la verdad. ¿Cuál es el estado mental en el que debo perfeccionarme para encontrarla?

-No hay mente, de modo que no puedes ubicarte en estado alguno. No hay verdad, de modo que no puedes perfeccionarte para alcanzarla.

-Si no hay mente que perfeccionar, ni verdad por encontrar, ¿por qué estás aquí con estos monjes que se reúnen todos los días ante ti para estudiar el Zen y perfeccionarse?

-Pero si aquí no hay siquiera un palmo de sitio -dijo el maestro- ¿cómo podría haber una reunión de monjes? Yo no tengo lengua, ¿cómo podría entonces llamarlos o impartirles enseñanzas?

-Oh, ¿cómo puedes mentir así? -respondió Doko.

-Pero si no tengo lengua que me permita hablar, ¿cómo podría mentirte? -dijo el maestro.

Entonces, Doko exclamó con tristeza:

-No puedo seguirte. No puedo comprenderte.

-Yo no puedo comprenderme a mí mismo -respondió el maestro.



 
20 de julio de 2010
 
EL SOLITARIO JIM



Encontré el trailer de Lonesome Jim (2005) casi de casualidad. Casey Affleck es el actor perfecto para hacer de tarado. Esta es la tercera pela que le veo (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford y Gone Baby Gone) y realmente convence. Un tonto entrañable.

Según la rika Wiki, Jim (Casey Affleck) es un depresivo aspirante a escritor que regresa a la casa de sus padres después de fracasar en Nueva York. Jim, por voluntad propia, intenta no ilusionarse en la vida, con el fin de no sufrir. Deprimido y viviendo con sus padres, se da cuenta de que comparte las mismas características con algunos miembros de su familia. Tras el intento de suicidio de su hermano mayor, y después de conocer a Anika (Liv Tyler), Jim, intentará vivir de una manera diferente.




Jim tiene algo de Bartleby, y vive en una atmósfera de constante sonambulismo que algunos confunden con adicción. Jim no quiere estar en casa, pero está allí. No quiere trabajar en la empresa de sus padres, pero trabaja allí, no le que da otra. No soporta a sus padres, pero tiene que vivir con ellos. No debería decirle a su también depresivo hermano de 32 años, divorciado y con 2 hijas, que su vida es una buena mierda, pero igual lo hace. No debería entablar ninguna relación porque no sabe adónde va, pero igual se alza a la enfermera de su hermano, Anika, aunque en su primera noche sexual no consigue durar más de 3 segundos jajajaa.

Jim sólo parece adorar los libros y los autores locos y suicidas, cuyas fotos cuelga en la pared de su cuarto (Hemingway, Yates, Beckett, Wolf, etc.). El ambiente familiar es gobernado por su madre, quien lo atosiga con su dulzura infinita. Hay un diálogo formidable en que ella le pregunta por qué sus hijos son tan infelices. Jim responde: lo que pasa es que algunas personas no deberían convertirse nunca en padres.

Este es uno de los pocos momentos duros del film, pues lo más llamativo es que la película tiene un humor negro que te permite reír de lo que normalmente debería ser patético. Lonesome Jim tiene algo de Elizabethtown y Two Lovers. Elizabethtown es del mismo año: 2005.

Protagonistas que regresan a casa después del fracaso en la gran ciudad. Protagonistas encerrados en una vida monótona junto a sus padres. Protagonistas salvados o condenados por el amor de una mujer.
 
16 de julio de 2010
 
UNA IMAGEN SUELTA




Bunbury copión!!
 
6 de julio de 2010
 
EL DÍOS RÍO DE LA SANGRE



Hacía mucho no leía algo tan intenso y contudente como una palada en la nuca. Una leve electricidad y un nerviosismo poco frecuentes en el acto de leer. La buena literatura está de vuelta para mí. Se trata de La hija del sepulturero (2008) de Joyce Carol Oates, escritora norteamericana que lleva más de treinta novelas publicadas.

La hija del sepulturero es un libro que no tiene piedad para describir la vida de una familia de inmigrantes judíos en la nueva Norteamérica, que huyen del Holocausto nazi antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, para ser más exactos en Milburn, un lugar bastante alejado de la ciudad de Nueva York.

La novela está dividida en dos partes claramente diferenciadas. La infancia de nuestra heroína en una casa empobrecida, la casa de un sepulturero. Un oficio despreciable, el único que un inmigrante puede desempeñar. Aquí como en Cumbres borrascosas, el espacio de la casa y la trastocada dinámica familiar son enfocadas de manera enfermiza, pues la voz de los muertos, de la naturaleza y el sobrehumano odio de Jacob Schwart (apellido que adquiere el padre de Rebecca Schwart cuando llega a América para dejar atrás su identidad judía, que sin embargo nunca parece poder eliminar) alteran la vida haciéndola desbocada y con un hálito de tragedia moderna. Lo único que parece darle algo de color a este fresco fúnebre es la música. El recuerdo de una vida pasada que, al mismo tiempo, es locura porque la nueva realidad destruye las antiguas ilusiones de Jacob y sus esposa, quienes solían besarse entre los efluvios musicales de la Apassionata.

La belleza ahora destruida en un suelo extraño donde sólo crece el odio intestino contra todo.

El poder del odio del padre, el sepulturero, golpeado y rematado por los arbitrarios sucesos de la historia, después de su vida europea como profesor amante de la filosofía de Schopenhauer, destilando su odio ofensivo a sus hijos, su rencor sobrenatural, su ideologia cargada de escepticismo y violencia contenida destilada para sus hijos como en una pesadilla, en especial a su pequeña hija, Rebecca, la hija del sepulturero. Jacob debe cargar incluso con su columna destrozada por el infame acto de cavar y cavar en el suelo muerto del cementerio, donde debe sepultar a los otros, los americanos nativos, anglosajones y protestantes, ellos, a quienes odia visceralmente y quienes lo odian y pintan esvásticas en la puerta de su hogar. Ahí está el edificio inconsciente de sus palabras cargadas de fatalismo darwiniano:

En la vida animal a los débiles se les elimina pronto. Has de ocultar tus debilidades. No nos queda otro remedio.

La imparcialidad fría de la historia:

La historia no existe. Todo lo que existe son los individuos y de ésos sólo momentos singulares, tan separados unos de otros como vertebras aplastadas.

La explicación hegeliana de la sabiduría que siempre llega tarde (cuán cierto):

El búho de Minerva sólo remonta el vuelo al atardecer… Porque invariablemente, la filosofía llega demasiado tarde. Cuando la mente humana aprehende lo que sucede, ya está en manos de las bestias y se convierte en historia.

Y claro su odio tan humano y conmovedor hacia Yahvé.

Al lado de los desvaríos de Hitler, y de la lógica diabólica de Hitler, ¡qué endebles!, ¡qué vulnerables, nada más que palabras, eran las grandes obras de la filosofía! ¡Nada más que palabras el sueño de la humanidad de la existencia de un dios! –¡Estúpidos! No había nadie a quien recurrir. En aquel lugar donde la marea de la historia lo había arrojado a la orilla para abandonarlo como basura. Su desprecio más profundo, sin embargo, era para esos ancianos semejantes a gnomos y vestidos de negro de su ya lejana infancia en Munich. Rió cruelmente al ver en sus ojos el más patético de los terrores cuando por fin entendieron. –Nadie ¿os dais cuenta? Dios no es nadie y no está en ningún sitio. Y Jacob Schwart no era hijo de aquella tribu.

Jacob opone su grandiosa virilidad estéril ante las esperanzas de su propia hija. Jacob posee la verdad, pero la verdad termina por matar(lo). La virilidad carente de salida y esperanza, que perpetúa a la especie en el trabajo y la vida social. Esto también marca claramente el libro, que en su segunda parte muestra el aprendizaje de su hija, Rebecca, el destino errático de la pequeña hija del sepulturero, sus múltiples quehaceres y empleos, su muda dignidad, su maternidad y todo lo que haría un personaje hollywoodense de perseverancia y triunfo sobre los avatares de la vida.

Jacob no se fiaba de las mujeres. Schopenhauer sabía muy bien que las féminas son simple carne, fecundidad. La hembra seduce al macho (débil, enamorado) para realizar la cópula y lo arrastra a la monogamia. El resultado es simpre el mismo: la especie se perpetúa… El individuo apenas cuenta, sólo la especie. Al servicio de esa voluntad ciega, la secreta suavidad femenina, plegadas, rosadas, en las que el hombre puede penetrar innumerables veces sin por ello percibirlas ni entenderlas. Del cuerpo femenino había surgido el dédalo, el laberinto. El panal con una sola entrada y ninguna salida.

Su nieto (con otra identidad que su madre creará para él) también triunfará con la ayuda de todos aquellos que despreciaron a su abuelo. Amará la música de su abuelo, a quien nunca conoció ni sintió, llevará un determinismo trazado por su propia sangre, por la repetición de esa herencia marcada por todos los hombres que lo antecedieron a él, la ciencia de la base genética del comportamiento.

El joven pianista con su arte y su pasión redime el viejo corazón lleno de odio de su abuelo.

P.D. La Oates debe tener testículos, sólo así se entiende que alguien pueda escribir tan endemoniadamente así.
 
5 de julio de 2010
 
MILLER

Me parecía que la gran calamidad ya se había manifestado, que no podía estar más auténticamente solo que en aquel preciso momento. Tomé la determinación de no aferrarme a nada, de no esperar nada, de vivir en adelante como un animal, como un depredador, un pirata, un saqueador. Aun cuando se declarara la guerra, y me tocase ir, agarraría la bayoneta y la hundiría hasta el puño. Y si la orden era violar, en ese caso violaría y con furia. En aquel preciso momento, en el traquilo amanecer de un nuevo día, ¿acaso no estaba la tierra aturdida por el crimen y la miseria? ¿Acaso había resultado transformado un solo elemento de la naturaleza, transformado vital, fundamentalmente, por la marcha incesante de la historia? Pura y simplemente, el hombre se ha visto traicionado por lo que llama la parte mejor de su naturaleza. En los límites extremos de su ser espiritual, el hombre se ha vuelto a encontrar desnudo como un salvaje... Me abalanzaré sobre cualquier migaja en que clave los ojos y la devoraré. Si vivir es lo supremo, entonces viviré, aun cuando deba volverme un caníbal. Hasta ahora he procurado salvar mi preciosa piel, he procurado preservar los pocos pedazos de carne que me cubren los huesos. Eso se acabó. He llegado al límite de la resistencia. Estoy de espaldas contra la pared; no puedo retroceder más. Por lo que se refiere a la historia, estoy muerto. Si hay algo más allá, tendré que reaccionar... Sólo estoy muerto espiritualmente. Físicamente estoy vivo. Moralmente soy libre. El mundo que he abandonado es una casa de fieras. El amanecer se alza sobre un mundo nuevo, una jungla, en que vagan espíritus flacos y con garras aguzadas. Si soy una hiena, soy una hiena flaca y hambrienta: salgo de caza para engordar.

Trópico de cáncer (1934), Henry Miller.
 
Y MIENTRAS TANTO... EL PULSO SIN DESCANSO, EL PULSO SIN DESCANSO...

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Nombre: Franco
Ubicación: Lima, Lima, Peru

FRANCO. Del germ. Frank: libre, exento. Sencillo, sincero, ingenuo y leal en su trato. Liberal, dadivoso, bizarro y elegante. Desembarazado. Libre, exento y privilegiado. Patente, claro, sin lugar a dudas. CAVAGNARO: es un apellido italiano originario de Parma pero extendido en Liguria, donde existe un río con ese nombre. Existen datos desde el siglo XIV. Pasaron a América desde el siglo XVI y en mayor cantidad desde el siglo XIX a Estados Unidos, Argentina y Perú. Hay estudios sobre la rama peruana que inició un Angelo Cavagnaro, de San Andrea de Verzi, que llegó en 1852 con toda su familia.

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