HAY DOS TIPOS DE PERSONASReiko me miró durante unos instantes en que se le hicieron más profundas las arrugas del rabillo del ojo.
—No sé. Hablas de una manera un poco extraña —replicó—. No estarás imitando al personaje de
El guardián entre el centeno, ¿verdad?
—¡No! —Me reí.
Reiko, con el cigarrillo entre los labios, también se rió.
—Eres un buen chico. Mirándote, me he dado cuenta. En los siete años que llevo aquí he visto ir y venir a mucha gente. Así que lo sé. Hay dos tipos de personas: los que son capaces de abrir su corazón a los demás y los que no. Tú te cuentas entre los primeros. Puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo.
—¿Y qué sucede cuando lo abres?
Reiko, con el cigarrillo entre los labios, juntó las palmas de las manos con aire divertido.
—Que te curas —afirmó.
Huraki Murakami "Norwegian Woods"